Un repaso a algunos de los conciertos que se celebraron en marzo y abril de 1995. Gerardo Sanz se fue a ver a unos Hole capitaneados por la Courtney Love que aún parecía real y que visitaba nuestro país en el primer aniversario de la muerte de su marido (el concierto fue votado el segundo mejor del año, por detrás de PJ Harvey) y luego firma también la reseña de la "Fiesta Por Caridad", organizada por el sello Por Caridad Producciones y en la que actuaron como cabeza de cartel Mil Dolores Pequeños. Jordi Bianciotto se ocupa de Janet Jackson, a la que el Palau Sant Jordi se le quedó enorme a pesar de las pretensiones de gran espectáculo al estilo de su hermano Michael; Luis Troquel se fue a ver a los siempre eficientes Esclarecidos y Félix Suárez se lo pasó pipa con Echobelly y algo menos con sus teloneros, Shed Seven. Por último, Víctor Malsonando explica qué ocurrió en la "Fiesta Jabalina", en la que tocaron bandas emblemáticas del sello madrileño como Alias Galor, Iluminados o Venas Plutón.
Fotos de Juan Sala, Jordi Fàbregas i Mercè Dauder.
La vida es así de extraña, y Courtney Love lo sabe. Trabajando desde 2005 en un disco en solitario que le devolviera la credibilidad musical que ella se había encargado de dejar en espejismo, a base de traicionar todo lo que parecía genuinamente subversivo y palpable del personaje que se creó en el primer lustro de los noventa, un buen día del año pasado se levantó y decidió que todas esas canciones iban a salir bajo el nombre de Hole.
Ninguna persona que hubiera estado siguiendo el intermitente proceso creativo de Love durante estos últimos cinco años hubiera dado un duro por semejante declaración, a sabiendas de su majadería y de que lo que escupe por su bocaza muy pocas veces llega a ningún sitio; ni siquiera nadie podía creer que volviera a publicar de nuevo un disco en absoluto. Pero sí; hoy se puede descargar -solo hoy, se ve- el adelanto de lo que será ese nuevo álbum como Hole, a publicarse en abril y bueno, como prácticamente todo lo que ha hecho Courtney en la década pasada (quién sabe si durante toda su vida), tiene el sabor del oportunismo, de un truco publicitario disfrazado de genuina vuelta a lo que hacía tan bien, y en cierta manera -como seguidor que he sido de Hole- es una decepción que se use el nombre de la banda de manera tan burda para un material que deslucirá sin duda su notable legado. Esto no tiene nada que ver con lo que significaba Hole.
En 1995, la semana del primer aniversario de la muerte de Kurt Cobain, la banda visitaba por primera vez España en dos citas, 5 de abril en Barcelona y 6 en Madrid, dos veladas en las que se pudo ver a una Courtney desafiante y agitadora que para nada hacía presagiar sus posteriores bandazos artísticos y su priorización de la celebridad por encima de la artista, lo cual a años vista hace pensar que su afiliación al punk rock no fue más que una oportuna herramienta que la llevara a lo que realmente le interesaba. Aún así, fuera de verdad o una simple estrategia de su autora, la Love del periodo 1990-1996 es algo completamente iconográfico, una referencia básica e ineludible que dio discos excelentes como el siempre citado Live Through This, su obra magna.
Ramon Llubià firmó esta entrevista telefónica con Eric Erlandson -guitarrista de la banda no presente en la actual reunión- para Rockdelux, en la que indaga sobre la inestabilidad de la banda, la evolución de su sonido, la atención que le prestaban los medios a Courtney como personaje, el intento de fichaje de Madonna para su sello Maverick e incluso pasa de puntitas por los nombres de Kurt Cobain y Kristen Pfaff (bajista fallecida en junio de 1994 de sobredosis).
Cuando tenía nueve años, me compraron mi primer Rockdelux, el Especial nº100. Lo pedí porque salía una pequeña foto de Madonna en la portada; no hace falta que diga que dentro no había más que una foto de su concierto en Barcelona en 1990 y basta. Identifiqué a R.E.M., Prince, Bowie y a The Sugarcubes, cosas que ya sonaban a veces en casa. En el resto de páginas me perdí entre un montón de nombres que no podían decirme nada. Dos años después, me compré un par de números más por las portadas: Björk y PJ Harvey, artistas que me empezaban a entusiasmar y que hicieron de puente para que se abrieran mis perspectivas y conociera mucha más música a la que fui teniendo acceso como una pequeña hormiga en los tiempos pre-internet. Ese afán voraz por descubrir y conocer, me llevó a la búsqueda de discos descatalogados de grupos indies nacionales e internacionales que ya habían desaparecido (qué ilusión cuando los encontrabas todavía perdidos en alguna tienda, o cuando estaban listados en algún catálogo de venta por correo) y, hasta día de hoy, a buscar números atrasados de revistas como la misma Rockdelux, Ruta 66, Spiral o Factory, intentando empaparme de una época a la que llegué tarde y que me fascina. Entrevistas, reseñas de conciertos, artículos que hacían referencia al estado de la naciente escena musical indie del país... Mucho por leer y disfrutar. Y acordándome de lo difícil que lo tuve al no existir una hemeroteca decente en mi ciudad natal, voy a compartir aquí selecciones que personalmente encuentre significativas de todas esas publicaciones. Nostalgia, como decía una canción de El Regalo de Silvia.