Dominique A lo habría podido tener algo más fácil este sábado en el Primavera Sound. Su actuación está programada a la misma hora que la de los infalibles Beach House y a más de uno se le presentan serias dudas al respecto de a qué concierto asistir.
En 1995 el autor francés concedió una extensa entrevista a Francisco M. García Merino recogida en la revista Spiral, cuando publicó su disco La Memóire Neuve.
Ayer, ocho y media de la tarde pasadas, me crucé con Mariona Aupí (la que era cantante de Fang) por Rambla de Catalunya. Ni si quiera lo comenté como curiosidad a quienes me acompañaban; su belleza, aún cautivadora, fue como un golpe de color y me dio la sensación de que no podía observarla todo el tiempo necesario para poder quedarme con cada detalle de su imponente imagen. Incluso giré la cabeza hacia atrás mientras me hablaban, pero la gente de la rambla empezó a desdibujar a Mariona como si el viento cubriera una foto con granos de arena.
Revisando una entrevista a Fang que ya publiqué aquí aparecida en Factory, he dado con otra belleza fotografiada por Alicia Aguilera que aparecía en el mismo número: Françoiz Breut. Una Breut aún extremadamente tímida e insegura que Joan Pons pilló cuando tocó en el BAM de 1997, año en el que publicó el álbum homónimo que le hizo a medida su entonces pareja e instigador Dominique A. Él interviene en algún momento de esta entrevista para puntualizar algunas cosas de la grabación del mismo. Ella, entre cómoda e incómoda, entre distraída y descolocada, no pierde en ningún momento el encanto de su inseguridad.
Cuando tenía nueve años, me compraron mi primer Rockdelux, el Especial nº100. Lo pedí porque salía una pequeña foto de Madonna en la portada; no hace falta que diga que dentro no había más que una foto de su concierto en Barcelona en 1990 y basta. Identifiqué a R.E.M., Prince, Bowie y a The Sugarcubes, cosas que ya sonaban a veces en casa. En el resto de páginas me perdí entre un montón de nombres que no podían decirme nada. Dos años después, me compré un par de números más por las portadas: Björk y PJ Harvey, artistas que me empezaban a entusiasmar y que hicieron de puente para que se abrieran mis perspectivas y conociera mucha más música a la que fui teniendo acceso como una pequeña hormiga en los tiempos pre-internet. Ese afán voraz por descubrir y conocer, me llevó a la búsqueda de discos descatalogados de grupos indies nacionales e internacionales que ya habían desaparecido (qué ilusión cuando los encontrabas todavía perdidos en alguna tienda, o cuando estaban listados en algún catálogo de venta por correo) y, hasta día de hoy, a buscar números atrasados de revistas como la misma Rockdelux, Ruta 66, Spiral o Factory, intentando empaparme de una época a la que llegué tarde y que me fascina. Entrevistas, reseñas de conciertos, artículos que hacían referencia al estado de la naciente escena musical indie del país... Mucho por leer y disfrutar. Y acordándome de lo difícil que lo tuve al no existir una hemeroteca decente en mi ciudad natal, voy a compartir aquí selecciones que personalmente encuentre significativas de todas esas publicaciones. Nostalgia, como decía una canción de El Regalo de Silvia.