Gran viñeta de Círculo Primigenio en la que se burlan de Australian Blonde con la habitual mala baba, protagonizada por la periodista Anna Ramos y con Beck como estrella invitada. Los hechos ocurren en el Pop Festival de 1995.
Róisín Murphy y Mark Brydon visitaron Barcelona a principios de julio de 1998, recién publicado el segundo disco de Moloko, I'm Not a Doctor, el trabajo que incluía el 'Sing it Back' que tanto triunfó vía remezcla. No era un mero trámite promocional, no; era peor. Formaban parte del cartel de un festival que se destapó como un auténtico fiasco (acudió un 10% del público que se esperaba) y del que también adjunto la reseña aparecida en el mismo número.
Ambos textos los firma Javier Blanquez, que pudo entrevistar a la pareja antes del evento y que no logró acabar de entender el peculiar humor estrambótico que también condicionaba su música. Luego lo pasó realmente mal en Colors of the Universe, donde a parte de Moloko se juntaron nombres como Goldie y Bunbury con sudisco electrónico.
Alicia Aguilera fotografió a Murphy y Brydon en las gradas del Estadi Olímpic y las fotos de conciertos son de Juan Sala.
Para complementar una entrada que va a aparecer hoy en Fade Out Music (For a Blog), rescatamos un par de artículos aparecidos sobre Chris Isaak en el Rockdelux de verano de 1995, año en el que publicó el disco Forever Blue. De la reseña del mismo se encarga Miquel Botella, que lo destaca positivamente, lo mismo que Víctor Malsonando al respecto de una actuación gratuita que dio el compositor en la Plaza Mayor de Madrid, en lo que es una crónica lamentablemente corta (lejos quedaban los tiempos de principios de la década cuando le dedicaban artículos de portada). De esa época, gratos recuerdos de ver el videoclip de 'Somebody's Crying' en un programa mañanero de Canal + que no sé si se llamaba Buenos Días Clips, del cual lo tenía grabado (tiempos en los que la señal de la antena se pillaba fatal en mi casa, en la de mis abuelos y donde fuera, cosa que me exasperaba).
En uno de mis viajes a Barcelona para comprar discos, algo que hacía alguna vez cuando daba coletazos mi adolescencia y aún no vivía en la ciudad, me compré dos cds prácticamente a ciegas en Cd Drome con los que volví contentísimo a casa (y mareado por el coche de línea; su primera escucha fue en la cama, sintiéndome enfermo): Geek the Girl de Lisa Germano y Frigid Stars, el debut de Codeine. Era una de esas bandas de las que te gustaba el nombre, el título de sus discos y canciones antes de haberles podido escuchar (y escuchar a un grupo que no estaba en activo desde hacía unos años antes de comprarte el disco era entonces un poco difícil).
Me compré su primer disco pero de hecho buscaba el segundo, The White Birch, el que se considera uno de los mejores trabajos de rock americano de los noventa y que dio pie a este texto de José Malsonando, que lamentaba no haber podido hablar con ellos en persona y haberse visto limitado a un interrogatorio por fax.
Cuando tenía nueve años, me compraron mi primer Rockdelux, el Especial nº100. Lo pedí porque salía una pequeña foto de Madonna en la portada; no hace falta que diga que dentro no había más que una foto de su concierto en Barcelona en 1990 y basta. Identifiqué a R.E.M., Prince, Bowie y a The Sugarcubes, cosas que ya sonaban a veces en casa. En el resto de páginas me perdí entre un montón de nombres que no podían decirme nada. Dos años después, me compré un par de números más por las portadas: Björk y PJ Harvey, artistas que me empezaban a entusiasmar y que hicieron de puente para que se abrieran mis perspectivas y conociera mucha más música a la que fui teniendo acceso como una pequeña hormiga en los tiempos pre-internet. Ese afán voraz por descubrir y conocer, me llevó a la búsqueda de discos descatalogados de grupos indies nacionales e internacionales que ya habían desaparecido (qué ilusión cuando los encontrabas todavía perdidos en alguna tienda, o cuando estaban listados en algún catálogo de venta por correo) y, hasta día de hoy, a buscar números atrasados de revistas como la misma Rockdelux, Ruta 66, Spiral o Factory, intentando empaparme de una época a la que llegué tarde y que me fascina. Entrevistas, reseñas de conciertos, artículos que hacían referencia al estado de la naciente escena musical indie del país... Mucho por leer y disfrutar. Y acordándome de lo difícil que lo tuve al no existir una hemeroteca decente en mi ciudad natal, voy a compartir aquí selecciones que personalmente encuentre significativas de todas esas publicaciones. Nostalgia, como decía una canción de El Regalo de Silvia.