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miércoles, 30 de abril de 2014

Bettie Serveert - Entrevista Rockdelux 110 (Julio-Agosto 1994)







La buena acogida de su primer disco Palomine siempre pesó, y ha pesado, sobre el futuro de Bettie Serveert. Cierto es que su estilo, sobre todo una vez atravesado el umbral entre siglos, se ha reblandecido y estandarizado progresivamente, y aunque en sus trabajos más recientes hayan querido acentuar la distorsión ésta viene sin los enteros de emoción a flor de piel que Carol Van Dijk (voz, guitarra) se permitía desplegar en sus primeros discos. Se les quería tanto como a unos Teenage Fanclub, se les alababa como dignos discípulos de Neil Young y The Velvet Underground y pusieron a Holanda en el mapa del rock alternativo a nivel internacional, pero al recapitular a penas nadie se acuerda. 

Cuando hablaron con Eduardo Guillot recogían los últimos frutos y alegrías de Palomine, estrenándose en directo en España (solo en Valencia) antes de volver a casa a grabar el difícil segundo disco, y es que lo fue, aunque durante la promoción intentasen quitarle importancia

Fotografías de Steve Gullick.










viernes, 15 de octubre de 2010

Bettie Serveert - Entrevista Factory 8 (Octubre-Diciembre 1995)





Bettie Serveert son un grupo muy especial para mí, y de mis favoritos de toda esa era de indie pop-rock de los noventa, aún a pesar de que los holandeses han ido a la deriva esta última década grabando una serie de álbumes enfangados en un sonido decididamente AOR (se salva un poco Bare Stripped Naked, disco semi-acústico de 2006) y desprovisto de la sensibilidad bruta que tanto les diferenciaba. Siendo justos, en cada uno de sus últimos discos aún pueden encontrarse un par de gemas notables, aunque en el último (Pharmacy of Love) me cuesta barbaridades.

Lo que la gente más recuerda de Bettie Serveert es su debut, Palomine (1992), uno de esos casos de obra elevada a clásico en cuanto se publica y que puede eclipsar el resto de una carrera muy injustamente. Alguna de las preguntas que Jorge Macondo les hizo en Barcelona cuando vinieron a presentar Lamprey en mayo de 1995 toca un poco ese tema sensible, pero el gurpo se esfuerza en explicar que la naturaleza de su segundo trabajo es diferente e igual de válida, cosa que yo creo firmemente.
Fotos de Juan Sala.

Y en El Tejado del Diablo, un falso final: la separación forzada por entrar en bancarrota de Throwing Muses en 1997.