Si el otro día recuperábamos una página de Factory donde uno de los miembros del grupo vasco Quite Fantastic decía que la separación de El Regalo de Silvia era "una gozada", hoy leemos una columna en la que Julio Ruiz lamentaba la pérdida de uno de sus grupos favoritos. Esta particular sección de esquelas la completa un texto a propósito de otra disolución, la de los granadinos 091; y la lista de maquetas de Discogrande, donde figuran muchos nombres que irían falleciendo en los meses y años consecutivos.
Abril de 1992, la primera vez que se le dedicó un espacio notable en Rockdelux (y por extensión, en la prensa musical especializada de alcance nacional) a El Regalo de Silvia, una pequeña presentación escrita por José Antonio Pérez coincidiendo con el primer mini-lp de una banda zaragozana por la que siempre he tenido especial debilidad.
Ayer leía a la vez, por parte de Pedro Vizcaíno (Grabaciones en el Mar, que publicó sus dos últimas referencias) y de Pepe Benito (batería) la confirmación del fallecimiento de Jacobo García-Rodeja (violín y viola en el grupo) la semana pasada, a la edad de 47 años. Una noticia tristísima que ninguno hubiéramos querido leer. Jacobo aparece en el centro de la foto, debajo de Silvia.
Podrían ser muchas, pero aquí debajo dejo la canción 'Dream Factory' de ese primer trabajo en su recuerdo. Su viola definió el estilo de El Regalo de Silvia tanto como cualquier otro elemento.
Ayer entré en el foro de la página web del festival Primavera Sound y uno de los usuarios registrados había colocado en su firma la frase "El Regalo de Silvia, Usura, Bach is Dead y Penelope Trip al PS12". Son las cuatro bandas participantes en la emblemática gira Noise Pop 92, tres de ellas absolutas favoritas de la época para un servidor y muy especialmente El Regalo de Silvia, a los que siempre he tenido un cariño especial. Me pareció una idea genial: reunir puntualmente a las cuatro formaciones en el marco del festival y celebrar de alguna manera el 20 aniversario de lo que siempre se ha considerado el inicio de la etapa que acabaría solidificando las infraestructuras y los medios de la escena musical independiente nacional.
David F. Abel se encargó de hablar con la banda zaragozana cuando publicaron su primer álbum, Dream Factory. Por no reiterarme al respecto de su trabajo, os dirijo al despiece de su trayectoria que realicé hace algún tiempo en Picadura de Abejay por el que me contactó Pepe (batería) para darme las gracias por lo que había escrito, algo bastante emocionante.
Ojalá la idea de esas reuniones no sea tan utópica como me parece y ocurra algo. La idea no va a abandonar mi cabeza, así que ya me encargaré de promoverla cuando llegue el momento de soltar ideas para el Primavera Sound 2012.
La gira Noise Pop 92; lo que se conoce históricamente como el verdadero kilómetro cero de la naciente escena independiente estatal. Había ya veteranos operando de manera indudablemente personal (Surfin' Bichos, Cancer Moon, Los Bichos, Vancouvers), pero la unión de cuatro bandas de más reciente hornada como eran Usura, El Regalo de Silvia, Penelope Trip y Bach is Dead en un mismo cartel con la intención de darse a conocer por la península y testar si había público dispuesto a escucharles adquirió en retrospectiva un carácter simbólico importante. El relevo generacional necesario tras el acomodamiento de las bandas de la movida.
Gerardo Sanz era testimonio del paso de la gira por el Garatge Club de Barcelona el 28 de noviembre de 1992 -al igual que Juan Sala, las fotos del cual ilustran la reseña publicada por Rockdelux- y da fe de lo insólito de la propuesta y de la frescura de las bandas implicadas. Dice que fueron unas 300 personas.
Para el que no conozca a alguna de estas cuatro emblemáticas bandas (para mí todas ellas imprescindibles, excepto Bach is Dead -me entran mejor Beef), aquí unas pequeñas muestras de cada una: "The Trial" de Usura; "Nadiuska (versión alternativa)" de Penelope Trip; "Dream Factory" de El Regalo de Silvia; y "Hole Sand" de Bach is Dead.
Cuando tenía nueve años, me compraron mi primer Rockdelux, el Especial nº100. Lo pedí porque salía una pequeña foto de Madonna en la portada; no hace falta que diga que dentro no había más que una foto de su concierto en Barcelona en 1990 y basta. Identifiqué a R.E.M., Prince, Bowie y a The Sugarcubes, cosas que ya sonaban a veces en casa. En el resto de páginas me perdí entre un montón de nombres que no podían decirme nada. Dos años después, me compré un par de números más por las portadas: Björk y PJ Harvey, artistas que me empezaban a entusiasmar y que hicieron de puente para que se abrieran mis perspectivas y conociera mucha más música a la que fui teniendo acceso como una pequeña hormiga en los tiempos pre-internet. Ese afán voraz por descubrir y conocer, me llevó a la búsqueda de discos descatalogados de grupos indies nacionales e internacionales que ya habían desaparecido (qué ilusión cuando los encontrabas todavía perdidos en alguna tienda, o cuando estaban listados en algún catálogo de venta por correo) y, hasta día de hoy, a buscar números atrasados de revistas como la misma Rockdelux, Ruta 66, Spiral o Factory, intentando empaparme de una época a la que llegué tarde y que me fascina. Entrevistas, reseñas de conciertos, artículos que hacían referencia al estado de la naciente escena musical indie del país... Mucho por leer y disfrutar. Y acordándome de lo difícil que lo tuve al no existir una hemeroteca decente en mi ciudad natal, voy a compartir aquí selecciones que personalmente encuentre significativas de todas esas publicaciones. Nostalgia, como decía una canción de El Regalo de Silvia.