

En la prensa tanto internacional como nacional no era raro encontrarse de vez en cuando con artículos que se referían a Juliana Hatfield con motes como Juliana Pánfil o Santa Juliana. Cierto es que ya desde los tiempos en los que era miembro de Blake Babies proyectaba una imagen de enervante inocencia y, cuando inició su carrera en solitario, aunque le puso ahínco a endurecer su sonido, le regaló a la prensa el mortal titular de que a sus años aún era virgen, hecho que se convirtió en una fijación para los periodistas a partir de entonces (que tampoco podían entenderlo con el tonteo que se traía con Evan Dando de The Lemonheads desde hacía años). Lo hizo para dejar claro que no era alguien que se dejara llevar por una presión tan absurda como esa, pero evidentemente le salió del revés.
Víctor Malsonando se encontró con la Hatfield de 1995, la de Only Everything, alguien que ya había escarmentado y no contestaba a cualquier cosa, y en el artículo él refleja ciertamente un poco de decepción al tiempo que parece extrañado por el personaje. El caso de Juliana ha sido un poco como el de Liz Phair en cuanto a que cada vez ha ido haciendo una música más edulcorada y sometida a un pasteloso mainstream (y como curiosidad, a pesar de su notoriedad en esos años, ninguna de las dos llegó a visitarnos en directo nunca).
