Bonita selección de singles nacionales firmada como siempre en esa época por Gerardo Sanz, que en esta ocasión revisa referencias de Fangoria y Ger Espada, Bach is Dead, Las Máquinas, The Heartbeats, Cool Jerks, My Criminal Psycholovers, Los Lolitas y The Wakes. A la mitad de ellos no he tenido el placer de escucharlos todavía, pero nos podemos llevar una idea del montón de referencias que se publicaban todavía en el formato siete pulgadas. Más de la mitad de los grupos reseñados (¿todos menos uno?) ya no existen, eso sí.
Nuestro lector Borja D. F. me preguntaba hace un tiempo si en alguna de las revistas había algún artículo sobre los grupos del sello Spicnic y me comprometí a avisar cuando lo encontrara, y así lo hago. Ayer di con este informe publicado en el número de otoño-invierno de 1998 de Factory, y que recoge menciones a modo enciclopédico de multitud de bandas agrupadas bajo una de esas etiquetas que (creo) lamentan bandas y público afín, Acné-Pop, puesta además con poco atino (¡si están hasta Hello Cuca!). Aún así, el repaso es interesante, apunten: TCR, Los Fresones Rebeldes, Meteosat, Alpino, la plantilla de Austrohúngaro, Nosoträsh, Sukykayi, Meteoro, Tornasol, Thy Surfin' Eyes, Los Soberanos, y remate con una entrevista a Parade, todo ello aderezado por Pablo Gil (exceptola entrevista, que es de Víctor Lenore).
Usura fueron de las bandas que más revuelo causaron en plena explosión noise pop nacional a principios de los noventa (ahí estaban), sólidas como pocas y con una marcada personalidad muy por encima de la media. Demasiada personalidad, opinaban algunos, que les tenían cierta manía por sus aires de prepotencia y su ambición, rasgos que les llevaron a lo que nos cuenta esta entrevista de David F. Abel: separación en cuanto se publicó su esperado disco de debut Hake Romana, frustración infinita por el mercado discográfico español (no tuvieron paciencia para esperar a que se construyera todo y para que apareciera el público potencial que ya existía en otros países) y por el circuito independiente en general, el cual critican deslenguadamente y sin reparos incluso dando nombres durante la conversación.
Los planes que comentan al final de la entrevista se cumplieron, más o menos: Ana y Alfonso sí se fueron a Inglaterra con la intención de continuar con el proyecto y aprovechar los contactos que habían hecho a base de telonear a gente como Lush (en una entrevista de 1994, Miki Berenyi lo dijo: "¡Les he visto en Londres!"), pero no salió nada más bajo el nombre de Usura y de hecho solo volvieron a la actividad musical en serio cuando regresaron a España y formaron Orlando en 1998. El resto de chicos también cumplieron lo dicho y formaron Venas Plutón.
A Massive Attack les pasó un poco lo típico de que los críticos, con más o menos razón, se cargan el "esperado segundo disco" por no colmar las expectativas que había generado un debut considerado por multitud de publicaciones como el mejor disco del año 1991, y que sería nombrado luego uno de los tres más importantes de la década de los noventa (Blue Lines; un disco con el que nunca he podido conectar, aunque puedo entender por qué en la época que se publicó se le pudo conceder tal importancia).
Tengo Protection aunque nunca lo he escuchado demasiadas veces entero (la versión en directo de 'Light My Fire' pegada al final siempre me ha parecido un horror), pero incluye los dos momentos que más me gustan de la discografía de la banda de Bristol: la majestuosa 'Sly' (cantada por Nicolette) y el cobijo que proporciona la canción titular en voz de Tracey Thorn. David S. Mordoh se enfrentó al trío habiendo escuchado solo un cd promocional con cuatro de sus mejores canciones y le desvelan algunos detalles sobre la creración del disco y sus intenciones.
Cuando tenía nueve años, me compraron mi primer Rockdelux, el Especial nº100. Lo pedí porque salía una pequeña foto de Madonna en la portada; no hace falta que diga que dentro no había más que una foto de su concierto en Barcelona en 1990 y basta. Identifiqué a R.E.M., Prince, Bowie y a The Sugarcubes, cosas que ya sonaban a veces en casa. En el resto de páginas me perdí entre un montón de nombres que no podían decirme nada. Dos años después, me compré un par de números más por las portadas: Björk y PJ Harvey, artistas que me empezaban a entusiasmar y que hicieron de puente para que se abrieran mis perspectivas y conociera mucha más música a la que fui teniendo acceso como una pequeña hormiga en los tiempos pre-internet. Ese afán voraz por descubrir y conocer, me llevó a la búsqueda de discos descatalogados de grupos indies nacionales e internacionales que ya habían desaparecido (qué ilusión cuando los encontrabas todavía perdidos en alguna tienda, o cuando estaban listados en algún catálogo de venta por correo) y, hasta día de hoy, a buscar números atrasados de revistas como la misma Rockdelux, Ruta 66, Spiral o Factory, intentando empaparme de una época a la que llegué tarde y que me fascina. Entrevistas, reseñas de conciertos, artículos que hacían referencia al estado de la naciente escena musical indie del país... Mucho por leer y disfrutar. Y acordándome de lo difícil que lo tuve al no existir una hemeroteca decente en mi ciudad natal, voy a compartir aquí selecciones que personalmente encuentre significativas de todas esas publicaciones. Nostalgia, como decía una canción de El Regalo de Silvia.